Una ciudad sostenible mejora nuestra calidad de vida

Las ciudades sostenibles mejoran nuestra calidad de vida

Hay días mundiales para casi todo, pero la gran mayoría tienen una carga reivindicativa muy importante que no debemos pasar por alto. Es el caso del Día del Urbanismo, que se celebra en 30 países de todo el mundo para promover el papel de la planificación en la creación de comunidades urbanas sostenibles.

El urbanismo sostenible busca generar un entorno urbano que no atente contra el medio ambiente y proporcione recursos suficientes en todos los ámbitos (eficiencia energética, uso del agua, etc.) pero también que sea un lugar mejor para vivir.

Las ciudades ocupan al 2% de la superficie del planeta y, sin embargo, en ellas se aloja el 50% de la población del mundo, consumen el 75% de la energía y son las emisoras del 80% de CO2. Por eso, el hacer las ciudades más eficientes, más respetuosas con el medio ambiente y más habitables es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en los retos que han planteado a gobiernos, empresas e instituciones de cara al año 2030.

¿Cómo diseñar ciudades sostenibles?

Hay muchos factores a tener en cuenta, pero principalmente destacan el ahorro energético, de agua y de recursos, la gestión adecuada de los residuos, la reducción del impacto acústico y la creación de un entorno con una red de zonas verdes que alteren lo menos posible el ecosistema de la zona.

Además, el diseño de un espacio urbano sostenible debe minimizar las distancias de traslados entre vivienda, trabajo y servicios públicos y, a su vez, crear una red viaria que facilite el desplazamiento en transporte colectivo, a pie o en bicicleta.

Para que la planificación urbanística sea correcta y, además, respetuosa con nuestro ecosistema, debemos tener en cuenta tres aspectos:

Sostenibilidad medioambiental. Debe provocar la menor alteración posible del ecosistema en el que se encuentra. Esto se consigue a través de varias vías:

· Optimizar el consumo de recursos y energía.

· Causar el mínimo impacto posible sobre el medio ambiente.

· Generar la menor cantidad posible de residuos y emisiones.

Sostenibilidad económica. El proyecto tiene que ser viable para evitar utilizar más recursos económicos que los estrictamente necesarios.

Sostenibilidad social. Una planificación urbanística sostenible debe mejorar la calidad de vida de la población y responder a sus demandas sociales.

Nalanda ayuda a que la construcción sea planificada, segura y sostenible

Como ya avanzábamos en este artículo, la construcción va a ser uno de los motores de la recuperación Post Covid. Pero para que ésta tenga un impacto positivo, es necesario construir de forma sostenible.

A la hora de planificar y poner en marcha un proyecto hay que controlar todos los factores y estar seguro de que cumplirá con los estándares de sostenibilidad y será beneficioso para el entorno en el que se desarrolle. Para esta labor cuentas con la ayuda de Nalanda. Nuestra plataforma te aporta seguridad en todo el desarrollo de tu proyecto, y te garantiza que es viable y socialmente responsable. Además, certifica documentalmente que cada una de las empresas que participan en él cumplen con todos los requisitos legales y medioambientales que se les exigen.

El futuro busca entornos urbanos más habitales

La población de la tierra sigue aumentando y se espera que en los próximos 30 años pasemos de 7.700 a 9.900 millones. En el 2.100 podríamos llegar a los 11.000 millones.

Para entonces, cerca del 90% de las personas vivirán en ciudades. Por ello los entornos urbanos deben ser inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles pero, sobre todo, más habitables.

Es necesario pasar a la acción y crear ciudades inteligentes que coloquen al ciudadano en el centro de todas las decisiones para que vivan en un entorno mejor.

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