Consejos para disfrutar en vacaciones: el sol es nuestro amigo

En vacaciones, no olvides estas precauciones para tomar el sol

Este año las vacaciones serán sin duda atípicas, pero después de unos meses de completa incertidumbre, parece que vamos viendo la luz. Y precisamente de algo relacionado con lo que nos aporta luz queremos hablar en este post: del sol, ya que todavía hay muchas creencias erróneas alrededor de la exposición solar.

Desmintiendo algunos mitos y confirmando las ideas que son válidas, daremos algunos consejos para intentar que, por lo menos en este aspecto, puedas disfrutar al máximo de tus vacaciones.

Cómo tomar el sol con seguridad y protección

Además de fotoprotectores físicos como gorras y gafas, para tomar el sol es necesario usar protectores químicos. Lo ideal serían cremas solares de factor 30, como mínimo, y de +50 para zonas más sensibles como cara y cuello; pero cada piel es distinta, así que hay que debemos ponernos esta protección en función de las necesidades de cada uno.

Y sí, eso que has oído de que hay que aplicarla unos 30 minutos antes de la exposición solar es cierto; es necesario contar con ese tiempo de margen para que las células absorban los componentes de la crema y los procesen.

Este apartado es fundamental para prevenir el cáncer de piel, a lo que también ayuda una buena hidratación. Beber agua e hidratarnos es bueno para nuestra salud, pero también para nuestro exterior y además, nos puede ayudar a que la piel luzca su mejor aspecto.

Factores que condicionan la exposición solar

  • Entre las 12:00h y las 16:00h los rayos de sol inciden más perpendicularmente y penetran más en la piel, por lo que es recomendable evitar estas horas para no quemarnos o exponernos a otros riesgos, como el cáncer de piel. Nos bronceamos igual a cualquier hora, así que mejor escoger las franjas en las que podemos hacerlo con mayor seguridad.
  • Aunque estemos convencidos de lo contrario, los días nublados también hay que aplicarse crema -o ayudarse de filtros físicos-, ya que las nubes no actúan de filtro UVA ni UVB y nos podríamos quemar igualmente.
  • Cuando estamos a pleno sol, el agua funciona como una lupa. Si nos bañamos durante un tiempo excesivo, el agua multiplica los efectos del sol y es más fácil quemarse. Por eso es recomendable utilizar cremas resistentes al agua.
  • En la sombra no estamos completamente protegidos del sol y generalmente, aunque no nos den los rayos directamente, hay un 50% de radiación ultravioleta, así que hay que protegerse también.
  • Es muy importante hidratar bien la piel con frecuencia, como hemos dicho antes, para prevenir los efectos perjudiciales del sol. Cuanto más hidratada esté la piel, mejor será el bronceado.
  • Aunque utilices una crema de un alto factor de protección, tendrás que volver a aplicarla de vez en cuando. Para saber el tiempo que te protege la crema tendrás que multiplicar el número del índice de protección por el tiempo que tu piel tarda en quemarse.

Y no olvidemos que este año nuestra piel estará especialmente sensible y ávida de vitamina D por los meses que no ha estado en contacto con la luz solar, así que cuidémosla especialmente.

¡Felices vacaciones!


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