Los exoesqueletos, un nuevo avance en la prevención de riesgos laborales

Exoesqueletos para ayudar a los trabajadores

¿Qué son los exoesqueletos y para qué se utilizan?

Si bien el nombre puede sonar a película de ficción, nada más lejos de la realidad. Los exoesqueletos son estructuras dotadas de articulaciones externas que podrían, entre otras cosas, aumentar la velocidad de carrera de un deportista aprovechando al máximo la fuerza de sus músculos.

Este revolucionario invento ha encontrado un interesante aprovechamiento en el mundo laboral: acoplando los exoesqueletos al cuerpo de un trabajador se consigue optimizar su rendimiento para que éste realice el menor esfuerzo humano posible.

Esto guarda una estrecha relación con la definición de una disciplina muy importante en prevención de riesgos laborales (PRL), la ergonomía: el estudio para adaptar el lugar de trabajo a las características físicas o psicológicas del usuario. En el caso de los exoesqueletos el trabajo se adapta a la persona, con la salvedad de que en este caso la adaptación se lleva a cabo merced a un equipo que el usuario “lleva puesto” y no tanto a una adaptación del entorno, o del propio puesto de trabajo. 

El uso de este tipo de estructuras puede jugar un importante papel en la prevención de riesgos laborales, ya que al adaptar lo mejor posible los movimientos en puestos de trabajo a las personas que los desempeñan se reduce el riesgo de posibles lesiones por sobrecargas, movimientos forzados, etc.

Los exoesqueletos, una eficaz herramienta para optimizar la ergonomía

La ergonomía constituye una de las principales ramas de la prevención de riesgos laborales. Los sobreesfuerzos y las malas posturas son a menudo la causa de trastornos músculo esqueléticos, que representan actualmente más de la tercera parte de las bajas por accidente laboral.

Una de las principales causas de este tipo de lesiones es la manipulación de cargas de todo tipo. Estas lesiones pueden tener como consecuencia incapacidades temporales, lo que a su vez trae consigo un déficit en la productividad de las empresas.

Con el fin de evitar este tipo de lesiones el neurocientífico Miguel Nicolelis y un grupo de investigadores de la Universidad de Duke crearon el primer prototipo de exoesqueleto. Inicialmente, la investigación estaba dirigida a ayudar a la movilidad a personas con algún tipo de discapacidad o atrofia muscular, pero también la industria se ha beneficiado de este tipo de tecnología que permite a los trabajadores realizar tareas muy costosas con un menor esfuerzo.

En algunas cadenas de montajes ya están utilizándose este tipo de dispositivos para reducir el esfuerzo de los trabajadores y mejorar la postura en sus tareas evitando, sobre todo, las lesiones producidas por levantar con frecuencia cargas pesadas. Los exoesqueletos reducen la tensión y presión a la que es sometido el cuerpo humano en este tipo de esfuerzos. Con un dispositivo de este tipo, una persona podría levantar, por ejemplo, un neumático de 60 Kg sin ver dañadas sus articulaciones.

Dentro del avance que han supuesto los exoesqueletos, destacan los exoesqueletos robóticos. Estos consisten en estructuras dotadas de sensores que identifican y reconocen los movimientos que realiza el trabajador al manejar cargas. Estos sensores envían señales al exoesqueleto, que las recibe y, como consecuencia, ejerce una fuerza que tira de la espalda del trabajador, consiguiendo de este modo minimizar el esfuerzo que tiene que hacer este en su zona dorsal-lumbar.

¿Qué ventajas aporta el uso de exoesqueletos?

Las ventajas de uso de exoesqueletos como herramienta de prevención de riesgos laborales está fuera de toda duda, por lo que cada vez se está extendiendo más su aplicación en diferentes sectores. Las principales ventajas son la reducción de la fatiga muscular y cardíaca, así como una mejora postural, lo que hace más cómodo y llevaderas las tareas rutinarias. El uso de estas tecnologías conlleva una notable reducción del esfuerzo físico de los trabajadores, lo que redunda en un aumento de la productividad de las empresas.

Otra ventaja añadida es que la estructura es sencilla de colocar sin ayuda de terceros. También cabe destacar que sus baterías son recargables y tienen una duración de unas 8 horas, lo que permitiría cubrir el  total de la jornada laboral.

Por último y no menos importante, el uso de los exoesqueletos reduce notablemente el numero de incapacidades laborales,  lo que tiene un beneficio en la salud de los trabajadores, al tiempo que reduce los costes por posibles bajas en las compañías.

¿En qué sectores se utilizan?

Si bien su uso más extendido es en la industria de la automoción, donde robots “exoesqueléticos” montan vehículos en un tiempo record y sin apenas defectos, su uso en forma de exotrajes que se acoplan los trabajadores se ha extendido a otros muchos sectores como industria, medicina, electrónica e investigación. Esta tecnología es aplicable a múltiples actividades, tales como manipulación de material, pintar y encolar, encofrar, albañilería, etc., por lo que muy pronto podremos ver su utilización en el sector de la construcción y en algunos de los más de 35.000 subcontratistas que trabajan habitualmente con la plataforma de Nalanda.

Pese a que los exoesqueletos no son especialmente baratos, con precios que oscilan entre 3.000 y 6.000 €, los costes personales y laborales que ahorran, unido al aumento de producción en muchas empresas y su beneficio claro en la prevención de riesgos laborales, justifican sobradamente la inversión en ellos.

La empresa de hoy en la que prima la productividad, pero también la prevención de accidentes laborales, no puede estar ajena a un invento tan revolucionario como este.

Los exoesqueletos en la prevención de riesgos laborales

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