Limpieza e higiene frecuente; no solo frente a la COVID

Día de la limpieza

El Día de la Limpieza quizá no sea uno de los más llamativos del calendario de Días Internacionales y Mundiales, pero sin duda es uno de los más importantes. Algo tan cotidiano como la limpieza y la higiene han salvado y salvan actualmente miles de vidas; por eso merece la pena que prestemos a este asunto una mayor atención.

La situación que estamos viviendo ha hecho que, sobre todo este año tan especial, hayamos puesto de nuevo el foco en este tema, pero es un aspecto que deberíamos tener siempre en cuenta para la prevención de todo tipo de infecciones. En este post damos unas pautas básicas.

Pautas de desinfección e higiene para la prevención de infecciones

Para prevenir cualquier infección no es necesario solo limpiar las superficies que estén visiblemente sucias, sino que hay que prestar atención a los principales focos de infección e higienizarlos debidamente. Estos son los principales consejos:

Higiene de manos: la crisis sanitaria provocada por la COVID ha hecho que adquiramos conciencia de que el lavado de manos debe ser el gran protagonista en la higiene diaria -aunque la ducha diaria, el cepillado de dientes tras cada comida, etc., también son imprescindibles-.  Especialmente, se recomienda lavarse las manos en las siguientes situaciones: antes de comer y después de manipular alimentos, cuando se toque la ropa sucia, después de sacar la basura o de ir al baño y tras toser, estornudar, acariciar animales domésticos o cuidar de alguien enfermo.

Y sí, lavarse las manos es una acción sencilla, pero muchas veces lo estábamos haciendo mal. Recordemos estos consejos de la OMS para hacerlo de forma correcta.

Limpieza de superficies: es fundamental mantener limpias y desinfectadas las encimeras y superficies de cocinas donde se hayan preparado alimentos crudos (incluidas las tablas de cortar), así como lavar bien los paños y estropajos utilizados para limpiar zonas contaminadas. Lavarlo con agua tibia y jabón es un buen método para higienizar, pero para matar las bacterias por completo se necesita que el agua alcance unos 70º.

Por supuesto, los entornos laborales han de estar correctamente desinfectados e higienizados -aunque no estén visiblemente sucios-, especialmente los que tienen un mayor riesgo de focos infecciosos, como son los baños, cocinas, salas de reuniones, etc.

En definitiva, la limpieza y la higiene son grandes aliados en la prevención tanto en el ámbito laboral como en el doméstico; con rutinas sencillas y periódicas podemos evitar graves infecciones. ¡Feliz Día de la limpieza!

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